Por: Danoris Orama Álvarez
La juventud es una rosa que cuando se seca, se corta y nunca más se vuelve a ver. El mayor problema de los mortales es que aunque vivamos intensamente viene a reparar en sus encantos cuando la juventud ya se fue. Entonces se empieza a vivir entre las adecuaciones de la sensata adultez y la nostalgia de aquellas rebeldías. Soy de las personas que nom acepto la premisa de que la juventud está perdida, ejemplos sobran en el ir y venir d ela historia de la Patria. Ahora en los tiempos de Pandemia se crecen. Ya sea efectuando pesquisas, servicios de mensajería, en la lucha contra el aedes, en la producción de alimentos e incluso en la zafra azucarera. De lo que si estoy segura es que es necesario apoyarlos en todas las tareas y misiones y sobre todas las cosas, escucharlos, así opinan muchos violeteños. No es fácil ser joven y maduro a la vez pero depende de los que ya peinamos canas que ellos puedan continuar transitando para que la juventus pueda dejar su propia huella en la historia
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