viernes, diciembre 02, 2022

Arte de la palabra hablada.


   Periodista Yanaisy Sarduy Sánchez

Cada primero de diciembre vuelve a nuestras vidas la celebración por el día del locutor. Comienza entonces el tributo para los artistas de la palabra que hacen de esta un arte. Esplendorosa jornada para acentuar la admiración hacia él o ella. Idóneo el momento para agradecer la compañía de quienes ponen rostro al quehacer en los medios de comunicación, en especial, la radio. No importan los problemas, porque la entrega es mucha. Tampoco influyen nostalgias, desamores o tristezas. El profesionalismo se impone y hace que el locutor se desgrane en versos, en prosa, en vida. Hace que su presencia sea la rutina más preciada del radioescucha. Porque si se está ausente, allí llega su voz para la metamorfosis. Si se está lejos, llega su timbre para acercarte a todo. Nada agradece más la audiencia que la grata compañía del locutor. Así es de inmensa y utilitaria esa voz de siempre, ese ir y venir de vocablos entre junturas, sinalefas y sonidos homólogos que concurren. Es gratificante en verdad recibir sus consejos, sus mensajes insospechados de aliento en los momentos duros de la vida. La efeméride rinde homenaje al Segundo Congreso Interamericano de Locución, realizado en la Habana este día de 1954. Rememora, además, a uno de sus participantes Jorge Luis Nieto García, insigne locutor avileño. La historia de esta profesión en los medios de la isla inició con el nacimiento de la radio, el 22 de agosto de 1922. Según los apuntes históricos, fue Zoila Casas Rodríguez, hija de Luis Casas Romero, quien desplegó su voz por primera vez en el éter a través de los micrófonos de la 2LC, propiedad de su padre. Desde ese día hasta hoy nació la locución cubana, cargada de matices, sabores y colores. Creció la magia de lo hablado, de una presencia necesaria que forja amistades y lazos indestructibles entre el locutor y su público. Sirva el homenaje para esos benefactores del alma, para esas voces esperadas que en mañana, la tarde o la noche dibujan nuestros días.

 

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